Si tuviera que morir, preferiría suicidarme. Triste es el árbol enfermo que tiene que mantenerse en pie aún después de muerto. Se equivocó la abuela en querer imitarlos, pues es por algo que no somos de madera sino de carne. La vulnerabilidad es algo que me huye. No sé por qué, pero nunca puedo encontrar mi tristeza, excepto cuando es ella la que me busca. Entonces, suele ser el momento menos apropiado y el más inconveniente. Supongo que de eso se trata el ser humano. Si pudiéramos manejar nuestras emociones como manejamos nuestras manos, no serían éstas sinceras ni seríamos nosotros reales, sino actores en una comedia barata.
No quiero escribir mucho, la verdad ni tengo ganas de seguir. Me pasa eso muy a menudo, comienzo y luego me aburro y lo dejo botado. ¿Serán traumas de niñez? Parece que, en la vida, la niñez lo es todo. Es curioso como la época más insignificante y de la que menos recordamos, es la que más afecta nuestro comportamiento.
¿Sabés que me gustaría ser un árbol? Me encantaría ser uno grande y alto. No por lo que dije antes, insisto, si tuviera que morir me suicidaría, pero me gustaría poder tener una vista más alta. Algún día subiré a un rascacielos y miraré hacia abajo. Puede que el vertigo me cofunda y que entre en pánico, pero habré visto al mundo como es verdaderamente: insignificante. ¡Todo nos parece tan importante y tan magnanimo!¡Nos tomamos la vida tan en serio! Inclusive yo, me declaro pecador de ello, mas intentaré comenzar a ver las cosas como un juego. Por cierto, que me avisen al final si gano, pues si lo hago, también preferiría suicidarme. Preferiría mil veces divertirme a terminar descubriendo que fui yo al que mató el conde Mostaza en la biblioteca.
愚か者の天国
Hace 13 años.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario