13 nov 2011 0 personas pensaron también

Capítulo 32: Anécdotas

Decidí que hoy no era día para hacer cosas importantes. Hoy no era día de pensar sino de soñar. Agarré los carruchos de hilo que son por ahora mis sueños y comencé a tejer un poco más la bufanda a medias que voy haciendo. Ya sé que es muy posible que nadie nunca la lleve puesta, es más posible. Sin embargo, aunque sea para tenerla de adorno en el closet me gustaría terminarla. Además, si no la tejo ahí sí de seguro nadie la usará. Creo que hoy va a ser un post corto. Tengo que hacer cosas mañana (las de hoy y las de ese día) y entonces tengo que descansar. Ya quiero que sea diciembre.
11 nov 2011 0 personas pensaron también

Capítulo 31: Sin nombre

No sé qué pensar. Esto de vivir es como tan raro... Creo que ya lo he dicho, pero la verdad de las cosas es tan inverosímil. Quizá es como aquella canción: "TV taught me how to feel now real life has no appeal". Sólo tengo certeza de una cosa. Estoy muy cansado. Tengo mucho sueño. Tengo un sueño enconado. Hoy, por ejemplo, dormí como 5 horas en la noche, entonces llegué y me acosté a dormir. ¡DE 11 AM A 5PM! Ahorita: muerto de sueño otra vez. No sé qué me pasa. Estoy agotado.
Debe de ser el final de semestre. Tiene que ser. O eso o ya no le rendí más a la vida. ¡Y es que falta tan poco pero falta tanto! Se supone que quedan como tres semanas, pero ya yo no doy. Tnego que ponerle el último empeño, pero yo estoy seco.
Me mantiene en pie la esperanza del tal vez. ¿Qué pasa si la respuesta es no? No sé si pueda seguir. Seguro me meto a cura. ¡JA JA JA JA JA JA JA JA! ¡Tan risible!
La verdad, como siempre, no sé ni por qué escribo esto. Tengo sueño, pero tengo insomnio. Nada de lo que hay en este blog tiene ni una gota de sentido. La idea era venir aquí a pensar, pero más parece que vengo a no hacerlo. Si sobrevivo a este año y a este semestre, tengo que celebrarlo.
Me voy. Tengo sueño.
9 nov 2011 1 personas pensaron también

Capítulo 30: Entre el papel y la realidad (sueños lúcidos)

A veces pienso que no estoy hecho para este lugar. Ya muchas veces lo he dicho y no ahondaré en el tema. Simplemente, no funciono igual que los demás, o quizás, lo hago exactamente, pero los demás fingen ser como los otros, que al final siguen siendo iguales a él y entonces nadie es y todos fingen. No sé si les pasará a todos, pero yo a veces siento que yo no soy yo, que yo soy otro que piensa y siente y hace según mi voluntad y que yo sólo a veces puedo obligarlo a hacer lo que yo quiero.
He hecho una pausa aquí porque llegamos a una encrucijada. ¿Qué es lo que yo quiero? ¿Es lo que quiero yo (la mente, mi objetivo) o lo que quiere él (mi ser, mi subjetivo)? Él quiere vivir bajo sus propias reglas, no hacerle caso a los demás, desafiarlos a todos porque sabe que a la larga todos se equivocan porque todos viven la vida mal. Él quiere ser feliz y sólo tirarse a disfrutar. Quiere salir, cantar bajo la lluvia, ceder a las tentaciones, probar, correr, comer, vivir y acabar en un gran orgasmo de vida. Yo quiero tener. Esa es la palabra clave. Él quiere ser y yo quiero tener. Yo quiero esforzarme, sacrificar mi vida con tal de tener todo lo que quiero. Yo quiero estudiar días y noches enteros, dar lo máximo de mí para no defraudar a nadie, para no defraudarme a mí mismo, para llegar a ser quien tengo que ser.
Así, al preguntarle a la gente por la calle, todos me dirían que tengo que hacerle caso a yo. Pero la verdad es que yo quiero hacerle caso a él. Yo quiero ser todo lo que quiero ser. Quiero. Quiero. Quiero. Y esas ganas me mantienen despierto hasta las madrugadas, me ponen a pensar en los buses, a veces, mientras los profesores hablan de titulantes y reacciones, yo soy y me pierdo en mis fantasías. En un mundo perfecto, en mi mundo inventando, todos mis sueños de él se cumplen, y yo se siente orgulloso porque él lo logró. En el mundo real, en el que vivo, yo le corta las alas, le inyecta veneno, lo atemoriza y le dice que no sea imbécil, que no va a lograr nada viviendo de ilusiones.
Esta sociedad es muy graciosa porque todos critican el consumo, los excesos y los vicios. Sin embargo, la vida que llevabamos está basada en comprar, en apilar, excederse y enviciarse. Nos piden que vivamos en función del colectivo porque sólo a través del desarrollo comunal lograremos las oportunidades de desarrollo personal que queremos, pero a como va de rápido el tiempo, para cuando consigamos esas oportunidades ya no vamos a poder aprovecharlas.
Nacer, crecer, reproducirse y morir se han vuelto en nacer, estudiar, estudiar más, profesionalizarse, trabajar, acumular, casarse, tener hijos, trabajar más para darles todo y para asegurarse una pensión digna. Ya uno viejo aunque sea en el caño vive. Ya por haber hecho lo que se quería, uno hasta se puede pegar un tiro feliz. Nos enseñan que desde que nacemos estamos tarde. Que siempre atrasamos a todo el mundo. Que avance la fila, que se apure, que no estorbe, que hace presa y que los demás están en asuntos importantes. Yo soy muy lerdo. Yo quiero caminar a mi ritmo, disfrutar del aire, despertarme y ver los pájaros, que el viaje del bus dure más tiempo para poder pensar con más tranquilidad, poder quedarse hasta la madrugada soñando despierto sin tener que estar pendiente de cuantas horas podré dormir.
Me dicen que es imposible. Todos me dicen que me voy a atrasar porque estoy desacelerando. Que me estoy metiendo por el camino largo y que voy a llegar tarde. ¡Pero si el camino largo es más bonito y yo quiero irme por ahí para ver el paisaje! Yo quiero sentir. Yo quiero ser feliz. Yo no quiero hacer lo que tengo que hacer y sentirme orgulloso cuando lo hice porque logré lo que ya todos los demás han logrado. La Mona Lisa es muy linda, pero ni aunque la pudiera pintar la pintaría. ¿Para qué? ¡Si ya hay una!
Estoy balbuceando. Estoy hablando demasiado. ¡Jueputa! Ya estoy harto de que todo el santo mundo me ponga límites. Y lo peor, es que mientras escribo eso me da risa porque ni yo mismo me lo creo. Yo soy muy grande y si alguien se me pone en el camino, fácilmente puedo quitarlo. ¡Nadie me pone límites en la vida! Siempre todo me lo han dado fácil. Yo soy mi propio carcelero. Lo sé desde hace mucho, mucho, mucho tiempo y aun así no puedo, por más que trate, liberarme.
A veces pienso que yo no nací para este lugar. A veces creo que yo pertenezco a otra vida. El problema, es que yo no creo que después de la muerte haya nada, y estoy dejando que esta vida se me escape. Lo más triste es que desde que sé cuál es mi problema, pierdo tanto tiempo en lamentarme por ello que no hago nada. Ya no estudio ni me esfuerzo como antes porque paso todo el tiempo pensando en que no quiero hacerlo sólo porque puedo hacerlo. Tampoco soy feliz, ni soy espontáneo, ni canto en la lluvia, ni voy, ni vengo, ni existo porque me da miedo que al hacerlo esté cometiendo un error y entonces me dedico a pensar en eso.
Se me está yendo la vida de las manos. ¡Se me está yendo la vida de las manos! ¡¡SE ME ESTÁ YENDO LA VIDA DE LAS MANOS!! "Slipping through my fingers all the time". Abba, tenés razón. ¿Qué hago? ¿Qué puta mierda hago? Hoy me dieron ganas de gritar y grité en una almohada. No me sustentó. Quiero no pensar. ¿Cómo apago esta cabeza de mierda? Acabo de pensar en aplicar el picahielo al cráneo, para callar las voces. Últimamente he pensado si todo el mundo oye las mismas voces o si será que yo soy esquizofrénico. Hasta eso me da miedo. Eso es lo que tengo: mucho miedo. No estoy listo para que me lancen al mundo. Ya tengo suficientes fieras en mi cabeza como para tener que enfrentar a las otras.
HELP! I'M ALIVE! MY HEART KEEPS BEATING LIKE A HAMMER.

¡¡¡¡¡¡¡ESTO NO ES FICCIÓN!!!!!! Necesito ayuda. :(

Sr. Gobernador:
Tranquilo. No venga. Ya no hace falta.
Yo

5 nov 2011 0 personas pensaron también

Capítulo 29: Cable 2

Cable para el señor Gobernador de Frandua:

Señor gobernador:

Ni la peste ha podido emprobecer la algarabía. He empezado a pensar que son pocos los días de noche que le restan a nuestro antes oscuro y hermoso jardín de las delicias. Ahora, hasta los peces con sus aletas nos dicen que se acerca el día, la luz, el despertar de los hibernados.
Señor, tengo mucho miedo. Hemos comenzado una resistencia entre los que nos mantenemos cuerdos. Queremos volver a la vieja vida. ¡Nadie nos escucha! Tengo el mal presentimiento de que se ha agrietado el muro y que pronto las gaviotas y sus luminarias vendrán a nuestros lindos cielos azabaches.
Esperamos su pronta respuesta. De ser lo contrario, sólo tendré tiempo para escribirle un cable más, y si no, tendré que darle uso al veneno y al suicidio. Es demasiada la alegría para ser triste en esta nueva nación.
Me despido consternado,
Yo.
 
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