29 mar 2011 5 personas pensaron también

Capítulo 9: Los pecados capitales (codicia)

¿Temas trillados? Los pecados capitales, pero siempre me han intrigado porque, de todos, ninguno es voluntario y todos son impulsos humanoides nacidos desde lo más profundo del ser. No sé si voy a analizarlos todos, si sólo voy a hablar de la codicia o si voy a mencionar algunos más pero no los 7, sin embargo, hace días vengo pensando en éste. Ya sé también que escribí hace dos días, per nunca he especificado la regularidad con que lo voy a hacer, así que salados, se tragan la entrada y punto, aunque trataré de ser breve para no cansarlos con el cuento. Tal vez me aguante y publique la entrada la otra semana aunque la tenga escrita desde ya.

¿Por qué es el dinero tan importante en la sociedad y por qué su obtención es un vicio peor que el pensamiento? Creo, mis lectores, que en el fondo todos somos claustrofóbicos. Le tenemos un miedo infinito a vernos atrapados entre las restricciones de la falta de opciones en la vida. Nos causa pavor pensar el tener que hacer cosas sin tener otra opción y el dinero, arma principal del gobierno de este mundo capitalista en que vivimos, es lo que nos da esas opciones. Más que un iPod, el dinero compra la oportunidad de escuchar música cuando se nos pegue la gana, más que un carro último modelo, el dinero nos da la opción de ser aceptados fácilmente entre la sociedad consumista de hoy día sin tener que esforzarnos mucho, más que una casa grande, lo que obtenemos con su compra es un gran espacio en el que tenemos la opción de hacer lo que queramos. Y así podría seguir eternamente. No sé si me explico o no. Yo lo que veo es que el dinero es una llave para abrir oportunidades que, de otra manera no son imposibles de abrir, pero sí están muy bien cerradas con llavines de alta seguridad.

Lo que yo me pregunto entonces es, ¿será que la interminable y despiadad búsqueda de más dinero es lógica? Cuando lo único que queremos en la vida es más dinero y más bienes, entonces dejamos de disfrutar de los que tenemos. Yo creo, que tampoco hay que dejarse decir que el dinero no es importante porque, aunque quizás es una de las cosas más erradas de nuestra sociedad, el dinero es una gran parte de la vida moderna, pero hay que tener medida. Hay que ser ambicioso y codicioso en tanto que hay que querer superarse, hay que querer siempre ser más feliz que ahora y tener más opciones y oportunidades y el dinero lo facilita (no digo que el dinero sea la felicidad, pero puede comprar cosas que la pueden generar si se saben aprovechar), pero hay que serlo con medida.

Por tanto, concluyo con que la codicia es buena siempre y cuando no se vuelva el único objetivo de la vida. Hay que querer tener cosas, pero hay que aprovecharlas, sacarles el jugo y quizás cuando ya no sirvan o se vuelvan rutinarias, podemos seguir queriendo tener otras, pero no debemos estar con esa necesidad de tener todo lo que exista porque, además de imposible excepto que seamos trillonarios, nos abstrae de poder disfrutar de lo que ya conseguimos tener. Yo, por mi parte, intentaré en mi vida tener lo que quiero, pero también lo disfrutaré.

¿Alguna pregunta? En los comentarios. Además, los invito a que recuerden estarse fijando en los polls que están en la barra izquierda, los cambio de vez en cuando para que puedan opinar, me gusta saber lo que creen.
27 mar 2011 5 personas pensaron también

Capítulo 8: Aquello que se conoce como filosofía

Quizás a algunos les parezca que mis ideas pertenecen al camión de la basura. Otros pueden dejarse decir que un blog como éste es una estupidez porque, a la larga, no lo lee nadie. Yo, por mi lado, creo que da lo mismo. Si yo quisiera que alguien oyera lo que que yo quiero decir, me voy al Parque de los Ángeles y hago la de los predicadores, pero si escribo aquí es más para mí que para otros. Claro está, que si alguien lo lee y opina algo sobre ello, sería agradable que me lo dijera.

La verdad, no sé por qué comencé con esa introducción si de eso no es de lo que hoy vengo a hablarles (y sí, hablarles, porque hablar es comunicarse por medio de palabras y yo no veo que esto sea números). Ignoren el párrafo anterior y, si gustan, hasta éste. Es sólo que decidí no borrar nada de lo que escriba aquí y dejarlo tal cual. Pienso no editar nada y no corregir nada por más que sea un error (excepto que no se entienda el mensaje o que sea un typo), porque esto son pensamientos y los pensamientos no puede borrarse una vez pensados.

Lo que quería plantearles el día de hoy es una pregunta. ¿Será que toda la inseguridad que sufrimos nosotros los humanos es causada por la forma tan extraña en que venimos a términos con nosotros mismos? Para comenzar, el inicio primero de todos es el abandono. Un minuto pertenecemos a un testículo y a un ovario de dos personas, al otro, ya no somos más ellos sino que nos dejaron tirados por nuestra cuenta en una bolsa oscura y mojada, donde nos vemos obligados a mezclarnos el uno con el otro (las células, digo) y hacernos uno solo. Luego, comenzamos a partirnos y a hacernos una cosa rarísima que de pronto es un ser por sí mismo y, sin embargo, está pegado a otro por un cordón. Cuando salimos al mundo, de nuevo un abandono. Por más que nos quieran nuestros padres, hasta el hijo más mimado fue obligado por la naturaleza a salir del único lugar que ha conocido y entrar a otro donde lo único constante es el dolor, la tristeza, la soledad y la existencia del cambio. De ahí, es una carrera con la vida. Que se nos acaba el tiempo, que nos haceos viejos, que hay que hacer esto y aquello y que tengan cuidado co todo porque todo mata y destruye. ¡Cuidado con hacer algo sin permiso! ¡No le hable a extraños! ¡No juegue con eso porque se cae y se golpea! ¡Si se aleja mucho se lo roban y no vuelve a ver a mami! ¡La muerte es imposible de evadir, mami y papi algún día se van a morir! ¿Cuándo, mami? ¡Nadie sabe! Puede ser hoy a como puede ser en 100 años.

Luego, están los espejos. Nos obligan a creer que nosotros somos esos que están ahí y que se mueven al mismo tiempo que nosotros, pero la verdad es que nunca jamás podremos vernos a nosotros mismos. Nunca sabremos si nos están mintiendo los espejos y somos completamente diferentes. Se nos obliga a usar un cuerpo y a convivir con una consciencia que nos dice qué hacer y decir en todo momento y no hay nada que podamos hacer contra ello. Cuando de repente se nos mete la gana y le robamos el tiempo que dura un sueño a esa consciencia, cuando logramos escaparnos un momento y desvelar nuestro verdaderos sueños cuando la consciencia está dormida, nos despertamos y quedamos a medias. Ustedes nunca han visto los créditos finales de un sueño, se los aseguro.

Al final, cuando ya somos alguien definido, cuando aprendemos quién somos, y lo que queremos, se nos dice constantemente que está mal. Que hay que seguir un camino, que nuestras opciones son limitadas, que volar es imposible y que el que juega con fuego se quema, pero en tele vemos personas aladas y hombres que caminan sobre las brasas, no les parece una crueldad.

Y así, la gente se pregunta por qué somos inseguros. Y es que yo les prometo que no hay nadie que esté completamente feliz con lo que es. Por más que lo oculten, todos tienen inseguridades y miedos y todos temen al fracaso y a la soledad. No hay quien no haya alguna vez pensado que las relaciones humanas son tan frágiles como para que algún día nos despertemos y estemos solos en un mundo lleno de personas. No hay nadie que nunca haya dudado, aunque sea una fracción de picosegundo antes de dar un salto, y haya pensado "¿y si me caigo?".

Se nos obliga a andar por el mundo siendo personas que nunca nos presentaron y que tampoco nos preguntaron si nos caían bien o no. ¿Quién dice que tenemos que agradarnos a nosotros mismos? Pero hay que lidiar con ello, superarlo y aceptarse tal cual es uno.

La verdad, lectores, es que somos infinitamente solos. Vivimos esclavos de una colonia de neuronas absolutistas que nos gobiernan sin piedad y que, cuando no estamos de acuerdo con ellas, nos castigan con un montón de sentimientos que nos hacen daño. Y vivimos recluidos en una cárcel de células musculares, óseas y epiteliales que no nos dejan salir a ver el mundo. Pero la pregunta es, si todos sentimos lo mismo y padecemos los mismos males, ¿por qué nos los achacamos los unos a los otros y somos tan severos con los demás cuando deciden intentar ser ellos mismos e, inevitablemente, terminan errando? Nunca vamos a poder conocernos, nunca vamos a conocer a nadie y nunca vamos a saber lo que es el mundo, sin embargo, no hay razón para no seguirlo intentando.

"Tonight your ghost will ask my ghost who put these bodies between us" Metric - Calculation Theme

"I'm... the normal one" JJ - Skins s03e07 "JJ"
22 mar 2011 0 personas pensaron también

Capítulo 7: Disposiciones finales

Me rehuso a seguir siendo esclavo de mi humanidad.
No volveré a hacer nada porque yo quiera sino porque tenga ganas.
De ahora en adelante, mi rutina no será rutinaria y será gobernada por mi parecer.
Que el subjetivismo me domine.
Aquí estamos y de aquí no nos vamos sin haber hecho algo.
For fuck's sake "Scratch your name into the fabric of this world before you go" Noisettes
Luchemos por nuestras vidas, para que el destino y el futuro no nos las arrebaten, peleemos con todo lo que tengamos y el último en irse que apague la luz y cierre la puerta. No vaya a ser que alguien decida meterse a robar "a estas horas y con la casa tomada".
Cuidemos a los conejitos que vomitemos, nutrámoslos y limpiémoslos porque son nuestros y de nadie más. Dejémoslos crecer y jugar y destruir la casa, que para eso fue hecha. Ya para cuando llegue la señora de París, estaremos tirados en la acera y nada nos valdrá tanta preocupación.
Y para terminar, apliquemos el "fuck it" y tomémonos la vida como un juego.
--------------o----------------
"No vas a hacer nada de eso, ¿verdad? Vas a acobardarte y a ignorarlo"
No contestó nada y se quedó en silencio. De repente, se quemó el bombillo y todo quedó en tinieblas.
19 mar 2011 0 personas pensaron también

Capítulo 6: De como La Muerte cobró la vida de nuestro personaje y así lo hizo vivir finalmente

¡ALERTA! ENTRADA PARTICULARMENTE LARGA ADELANTE

En la escuela nos dijeron a todos miles de veces que los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Nos explicaron muy bien las fases de la gestación, cómo se hacen los bebés, qué podemos esperar al crecer, los cambios por los que pasamos, los derechos que tenemos en las distintas etapas de la vida, las partes de nuestros sistemas reproductivos, cómo protegerse al tener sexo..., pero ¿a alguien le hablaron de la muerte? Que levante la mano al que le hablaron de qué pasa cuando nos morimos, cómo prepararse para morir, qué papeles dejar hechos para que dispongan de nuestros bienes o, de cualquier modo, algo que nos ayudara a comprender mejor el proceso de morir y lo que viene luego para los que se quedan aquí.
A mí personalmente, no recuerdo ni siquiera que mencionaran la muerte desde un punto de vista biológico. ¿Y por qué hacerlo? "Los niños van a la escuela, les queda toda una vida por delante, no hay que preocuparlos con la muerte". Au contraire mes amis. Si nos explicaran por lo menos las implicaciones legales o bioquímicas de morir, tendríamos algo con lo que hacernoc una idea, pero nada. En religión quizás nos explicaron algo, pero las perspectivas religiosas de la muerte son tan abstractas y misteriosas que lo que hacen es confundir más.
¿Y entonces qué pasa? La idea vaga que nos hacemos de la muerte es la que vemos en la televisión o la que nos cuenta la gente. Y entonces cuando nos enfrentamos a la muerte de manera cercana con una enfermedad o con el fallecimiento de un ser querido, tenemos una idea trágica de que la muerte es lo peor que le puede pasar a un ser humano, que hay que hacer todo lo que se pueda por sufrir pero no morir y que cuando se muere alguien cercano debemos quedar deshechos de sufrimiento. No estoy pretendiendo yo que nos alegremos de la muerte de nuestros padres o de un amigo, claro que es triste y que la persona hace falta y siempre lo hará. Tampoco digo que hay que celebrar una enfermedad terminal porque la muerte es alegría. Lo que intento decir es que el morir es un paso más de la vida, es normal y, desde cierto punto de vista puede ser hasta alentador e inspirador.
Yo, por mi parte, tengo una cierta fascinación hacia la muerte (con una perspectiva no suicida, ya que se puede malinterpretar). Yo creo que morir es lo que le da sentido a la vida porque, si no tuviéramos la presión constante de que podemos morir en el próximo segundo, si la vida no tuviera esa fragilidad tan intríseca en ella, no sería igual de excitante.
A mí me gusta escribir cuentos y tuve una época en la que todos mis personajes morían al final. Mi madre lo odiaba porque como cualquiera ve la muerte como lo peor que puede suceder, en especial porque ella tuvo varias experiencias traumáticas cuando sus abuelos con los que vivió toda su niñez murieron muy de súbito. Y entonces a petición de ella cambié mi técnica de matar a todos los protagonistas, sin embargo, aún sigo haciéndolo de vez en cuando. Y es que la muerte en el final de una historia me parece tan natural y tan correcto. Porque no hay nada más fianl que morir y simplemente, es lo apropiado.
También puedo decir que la muerte me parece muy liberadora. Sea lo que sea que pasa cuando uno se muere, ya sea el cielo, la nada o la reencarnación, este mundo no toma mucho tiempo explorarlo si se hace bien. En unos 80 años (más o menos la esperanza de vida) es suficiente el tiempo para hacer todo lo que hay que hacer aquí y para aburrirse también. Así que la muerte en ese momento es una oportunidad para empezar algo nuevo o para terminar lo hecho.
No sé si estaré logrando transmitir mi punto de vista, la verdad es algo difícil de expresar y sé que no lograré cambiarle la forma de pensar a nadie, pero es un tema que quise expresar y así lo hice.
Ya para terminar los dejo con una anécdota, una cita y un reto. La anécdota es de mi madre. Cuando a ella se le murió el abuelo paterno que la crió por mucho tiempo, días antes de que él falleciera ella estaba en la cama con él porque estaban tomando una siesta luego de la comida, ella era apenas una niña. Por la ventana entró una golondrina y comenzó a cantar. Su abuelo sonrió y le dijo "Adelaida, me voy a morir." Mi mamá muy asustada le pidió una explicación y él le dijo "Esa golondrina entró a este cuarto días antes de que su abuela muriera y ahora viene por mí." Efectivamente el señor se murió en unas semanas. Tal vez sea conicidencia, quizás no. Nadie puede saber nada de los misterios de la vida, pero qué bonito pensar que él sonrió cuando vio la golondrina porque pensó que ella lo iba a llevar con su esposa muerta. Así quisiera yo pensar en mi muerte.
Ahora la cita que en realidad son dos.

"Alguien se atrevió alguna vez a perturbar su soledad. -¿Cómo está, coronel? -le dijo al pasar. -Aquí -contestó él-. Esperando que pase mi entierro" Gabriel García Márquez, Cien años de soledad.

"... Él se detuvo un instante frente al castaño, y una vez más comprobó que tampoco aquel espacio vacio le suscitaba algún afecto.
- ¿Qué dice?- preguntó.
- Está muy triste- contestó Ursula- porque cree que te vas a morir.
- Dígale- sonrió el coronel- que uno no se muere cuando debe sino cuando puede..."Gabriel García Márquez, Cien años de soledad.

Márquez le da tanta mítica al asunto de la muerte que lo hace un personaje más de su historia, prácticamente, y así me gustaría a mí ver la muerte. Esas son dos de mis citas favoritas de todo lo que he leído.
Y finalmente el reto. Piensen en el día de su muerte. ¿Cómo quieren que los encuentre el fin? Ahora empiecen a implementar un plan para que eso se cumpla. Construyan el camino para realizar todo lo que quieran antes de su muerte porque después no hay tiempo. Y la verdad, como puede que yo mismo muera entes de poder postear esto, entonces no vale la pena preocuparse tanto por las cosas.
13 mar 2011 0 personas pensaron también

Capítulo 5: Ver y creer

Todo el mundo ve televisión. No es coherente creer que hay un sector grande de la población que no se siente al menos media hora al día frente a una pantalla a ver lo que a los dueños de los canales se les ocurra que es interesante. Y no estoy diciendo que sea algo maloñÇ, claro que es un entretenimiento perfectamente válido, pero cuán afectada se está viendo nuestra vida (pun intended) por ello.
Quizás yo no sea la persona más adecuada para decirlo, ni la que tenga más tiempo, pero como esta semana  no he posteado nada y no quiero dejar de hacerlo, los invito a ver este programa que me parece muy interesante y del cual ya yo vi el primer episodio. Está en youtube, lo cual es bastante útil, pero aun así mejor aclaro que todos los derechos sobre él no me pertenecen a mí de ningún modo y que si a alguien le molesta que dé un link para verlo gratuitamente, puedo removerlo enseguida.
6 mar 2011 3 personas pensaron también

Capítulo 4: Puntos de vista

Lectores:
Me disculpo haber por durado tanto tiempo en volver a escribir. Los últimos días y los que vienen no he podido ni voy a poder escribir con mucha frecuencia. En el pasado ha sido porque El Autor quiso que me enfermara. Yo sigo sin entender el objetivo que tiene el virus de la gripe en este mundo, pero suponiendo que hay uno, lo cumplió conmigo la semana anterior; y en los días que vienen, voy a estar muy ocupado con eso que llaman exámenes. De hecho, hoy no pensaba escribir. Debería estar estudiando en este momento, pero desde hace días pensamientos curiosos han estado cruzando mi mente y quisiera compartirlos con ustedes.
Las cosas que me han sucedido me parecieron muy interesantes aunque para ustedes puedan ser tontas. De hecho, los invito a probarlas y verán que es más emocionante vivirlas que leer acera de ellas. Lo primero aconteció mientras me bañaba hace unos días. Usualmente, cuando yo me lavo el cabello lo hago con la ducha de frente y bajando mi cabeza de modo que el pelo se venga hacia el frente y caiga. Así es como lo enjuago. Ese día, me sobraba tiempo y luego de esto decidí darme la vuelta y pararme de modo que le diera la espalda a la ducha y que el agua sola cayera sobre el pelo, lavándolo. Duré así varios minutos y luego de quitarme bien el champú, seguí dejando que el agua cayera sobre mi espalda. Por supuesto no es la primera vez que lo hago, pero tenía tanto tiempo de no hacerlo que ya había olvidado lo bien que se sentía dejar que el agua tibia masajeara mis músculos tensos (de tanto estrés en la vida siempre tengo la espalda dura).
El otro hecho, sucedió hoy en la mañana. Cuando me tomé un recreo de mi estudio, decidí salir al patio y pensé "nunca me asoleo, debería salir para tener aunque sea un poco de vitamina D". Así lo hice y comencé a caminar con los ojos cerrados, sintiendo el viento y el sol acariciar mi piel. Lo seguí haciendo por unos segundos y fue increíble la sensación tan placentera que me causó. Fue tan relajante dejar que el tacto se estimulara un momento. De nuevo, no es que nunca hubiera hecho eso de salir al aire libre con los ojos cerrados y concentrarme en sentir, pero tenía demasiado tiempo de no hacerlo.
Y la última situación acaba de ocurrir. Por alguna razón decidí acostarme sobre el piso alfombrado de mi cuarto y cerrar los ojos un momento. Cuando los abrí, volqué mi cabeza hacia atrás y comencé a ver mi cuarto boca abajo. Luego vi hacia todos lados y dejé que por un momento mi cerebro se quedara en blanco y asimilara ese espacio tan cotidiano desde puntos de vista diversos, casi como si fuera una película con diferentes ángulos. Fue muy refrescante el sentir ese asombro de ver lo mismo de siempre de una forma tan distinta. Y claro que no es la primera vez que hago eso, cuando niño me encantaba ponerme boca abajo y ver las cosas así, o acostarme en el piso y ver debajo de los muebles o el techo o como todo se ve tan grande y uno se siente como una hormiga, pero desde hacía mucho tiempo no lo intentaba.
Y entonces, con todas esas ideas en la mente de diversas situaciones, todas sensoriales, que son intrínsecamente simples y rápidas pero tan reconfortantes, pensé "¡Qué curioso! ¡Cómo pequeñas cosas como estas pueden relajar tanto y liberar tanto estrés!" Y me puse a recordar una cámpaña publicitaria, creo que de Halls, que salió hace un tiempo y decía "tomate un respiro". Y allí lo relacioné todo.
Por eso, mis lectores, los invito a que se tomen un respiro. La vida es a veces muy agitada. Pareciera como si todo lo que hacemos estuviera cronometrado y planeado. Inclusive nuestros tiempos de ocio son muy estructurados. Cuando salimos de casa o cuando hacemos cualquier cosa para distraernos, estamos pensando en cuánto tiempo tenemos para hacerlo, cuánto dinero vamos a gastar en ello, las cosas en las que deberíamos estar trabajando y que estamos dejando de lado por tomar una siesta o revisar el correo electrónico, y causamos que los pocos momentos en que deberíamos estarnos distrayendo de tanta preocupación diaria que a la larga no es más que tontería (porque la vida es íntegramente simple y cualquier trabajo, o problema que tengamos es porque nosotros mismos nos lo hemos buscado) no lo aprovechamos porque no sabemos cómo hacer algo sin meterlo en la rutina. Y cuando pasan cosas tan inesperadas y tan insignificantes como despejar nuestra mente un minuto, cerrar los ojos y dejar nuestros otros sentidos estimularnos, o ver las cosas de un punto de vista distinto al habitual sólo por el placer de hacerlo, la rutina se rompe instantáneamente y nos sentimos liberados.
De ahí, que yo les pida el día de hoy que cuando se sientan ahogados en el mundo que vivimos hoy día, pausen lo que estén haciendo por el tiempo que dura la sangre en circular una vez por su cuerpo y hagan lo primero que se las venga a la mente. Si quieren gritar, griten; si les provoca saltar, salten; si les dan ganas de cerrar los ojos y oler el ambiente, háganlo; y verán cómo, después de esos 60 segundos, la vida parece haberse reinventado.
Tal vez todo suene como pura basura, pero háganlo y me cuentan lo que sienten (en los comentarios).
Luisro
 
;