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En la escuela nos dijeron a todos miles de veces que los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Nos explicaron muy bien las fases de la gestación, cómo se hacen los bebés, qué podemos esperar al crecer, los cambios por los que pasamos, los derechos que tenemos en las distintas etapas de la vida, las partes de nuestros sistemas reproductivos, cómo protegerse al tener sexo..., pero ¿a alguien le hablaron de la muerte? Que levante la mano al que le hablaron de qué pasa cuando nos morimos, cómo prepararse para morir, qué papeles dejar hechos para que dispongan de nuestros bienes o, de cualquier modo, algo que nos ayudara a comprender mejor el proceso de morir y lo que viene luego para los que se quedan aquí.
A mí personalmente, no recuerdo ni siquiera que mencionaran la muerte desde un punto de vista biológico. ¿Y por qué hacerlo? "Los niños van a la escuela, les queda toda una vida por delante, no hay que preocuparlos con la muerte". Au contraire mes amis. Si nos explicaran por lo menos las implicaciones legales o bioquímicas de morir, tendríamos algo con lo que hacernoc una idea, pero nada. En religión quizás nos explicaron algo, pero las perspectivas religiosas de la muerte son tan abstractas y misteriosas que lo que hacen es confundir más.
¿Y entonces qué pasa? La idea vaga que nos hacemos de la muerte es la que vemos en la televisión o la que nos cuenta la gente. Y entonces cuando nos enfrentamos a la muerte de manera cercana con una enfermedad o con el fallecimiento de un ser querido, tenemos una idea trágica de que la muerte es lo peor que le puede pasar a un ser humano, que hay que hacer todo lo que se pueda por sufrir pero no morir y que cuando se muere alguien cercano debemos quedar deshechos de sufrimiento. No estoy pretendiendo yo que nos alegremos de la muerte de nuestros padres o de un amigo, claro que es triste y que la persona hace falta y siempre lo hará. Tampoco digo que hay que celebrar una enfermedad terminal porque la muerte es alegría. Lo que intento decir es que el morir es un paso más de la vida, es normal y, desde cierto punto de vista puede ser hasta alentador e inspirador.
Yo, por mi parte, tengo una cierta fascinación hacia la muerte (con una perspectiva no suicida, ya que se puede malinterpretar). Yo creo que morir es lo que le da sentido a la vida porque, si no tuviéramos la presión constante de que podemos morir en el próximo segundo, si la vida no tuviera esa fragilidad tan intríseca en ella, no sería igual de excitante.
A mí me gusta escribir cuentos y tuve una época en la que todos mis personajes morían al final. Mi madre lo odiaba porque como cualquiera ve la muerte como lo peor que puede suceder, en especial porque ella tuvo varias experiencias traumáticas cuando sus abuelos con los que vivió toda su niñez murieron muy de súbito. Y entonces a petición de ella cambié mi técnica de matar a todos los protagonistas, sin embargo, aún sigo haciéndolo de vez en cuando. Y es que la muerte en el final de una historia me parece tan natural y tan correcto. Porque no hay nada más fianl que morir y simplemente, es lo apropiado.
También puedo decir que la muerte me parece muy liberadora. Sea lo que sea que pasa cuando uno se muere, ya sea el cielo, la nada o la reencarnación, este mundo no toma mucho tiempo explorarlo si se hace bien. En unos 80 años (más o menos la esperanza de vida) es suficiente el tiempo para hacer todo lo que hay que hacer aquí y para aburrirse también. Así que la muerte en ese momento es una oportunidad para empezar algo nuevo o para terminar lo hecho.
No sé si estaré logrando transmitir mi punto de vista, la verdad es algo difícil de expresar y sé que no lograré cambiarle la forma de pensar a nadie, pero es un tema que quise expresar y así lo hice.
Ya para terminar los dejo con una anécdota, una cita y un reto. La anécdota es de mi madre. Cuando a ella se le murió el abuelo paterno que la crió por mucho tiempo, días antes de que él falleciera ella estaba en la cama con él porque estaban tomando una siesta luego de la comida, ella era apenas una niña. Por la ventana entró una golondrina y comenzó a cantar. Su abuelo sonrió y le dijo "Adelaida, me voy a morir." Mi mamá muy asustada le pidió una explicación y él le dijo "Esa golondrina entró a este cuarto días antes de que su abuela muriera y ahora viene por mí." Efectivamente el señor se murió en unas semanas. Tal vez sea conicidencia, quizás no. Nadie puede saber nada de los misterios de la vida, pero qué bonito pensar que él sonrió cuando vio la golondrina porque pensó que ella lo iba a llevar con su esposa muerta. Así quisiera yo pensar en mi muerte.
Ahora la cita que en realidad son dos.
"Alguien se atrevió alguna vez a perturbar su soledad. -¿Cómo está, coronel? -le dijo al pasar. -Aquí -contestó él-. Esperando que pase mi entierro" Gabriel García Márquez, Cien años de soledad.
"... Él se detuvo un instante frente al castaño, y una vez más comprobó que tampoco aquel espacio vacio le suscitaba algún afecto.
- ¿Qué dice?- preguntó.
- Está muy triste- contestó Ursula- porque cree que te vas a morir.
- Dígale- sonrió el coronel- que uno no se muere cuando debe sino cuando puede..."Gabriel García Márquez, Cien años de soledad.
Márquez le da tanta mítica al asunto de la muerte que lo hace un personaje más de su historia, prácticamente, y así me gustaría a mí ver la muerte. Esas son dos de mis citas favoritas de todo lo que he leído.
Y finalmente el reto. Piensen en el día de su muerte. ¿Cómo quieren que los encuentre el fin? Ahora empiecen a implementar un plan para que eso se cumpla. Construyan el camino para realizar todo lo que quieran antes de su muerte porque después no hay tiempo. Y la verdad, como puede que yo mismo muera entes de poder postear esto, entonces no vale la pena preocuparse tanto por las cosas.
愚か者の天国
Hace 13 años.

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