Cable para el señor Gobernador de Frandua:
Señor gobernador:
Ni la peste ha podido emprobecer la algarabía. He empezado a pensar que son pocos los días de noche que le restan a nuestro antes oscuro y hermoso jardín de las delicias. Ahora, hasta los peces con sus aletas nos dicen que se acerca el día, la luz, el despertar de los hibernados.
Señor, tengo mucho miedo. Hemos comenzado una resistencia entre los que nos mantenemos cuerdos. Queremos volver a la vieja vida. ¡Nadie nos escucha! Tengo el mal presentimiento de que se ha agrietado el muro y que pronto las gaviotas y sus luminarias vendrán a nuestros lindos cielos azabaches.
Esperamos su pronta respuesta. De ser lo contrario, sólo tendré tiempo para escribirle un cable más, y si no, tendré que darle uso al veneno y al suicidio. Es demasiada la alegría para ser triste en esta nueva nación.
Me despido consternado,
Yo.
愚か者の天国
Hace 13 años.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario