El mundo está mal en muchas cosas, las cuales no quiero hacer nombradas. Todos estamos infinitamente solos, y sin embargo, nos aislamos cada vez a nosotros mismos. Repelemos a los demás y no los dejamos intentar comprendernos cuando de todas formas sabemos que nunca lo harán. Muchas veces me he sentido mal al notar que mis amigos no son tan cercanos a mí como yo imaginaba. Es gracioso el pensar en la forma en que muchas veces nos autoengañamos haciéndonos creer que las cosas son como queremos y no como realmente son.
En estas horas nocturnas, cuando ni la luz me hace compañía, cuando me siento preso de las ondas luminosas inertes y vacías de una bombilla cuya existencia se mide en watts, pienso en cómo quisiera que fuera el mundo y en cómo es en realidad. Me contó quien ahora aparentemente se ha vuelto mi mejor amigo, que ha empezado a preferir estar dormido para poder vivir en el mundo de los sueños ante la alternativa de habitar éste otro que consideramos "verdadero". Me parece un tanto irreverente y otro tanto sensato. Si podemos construir nuestras propias realidades y existir en ellas ¿para qué despertar? Pero dado que es imposible no hacerlo ¿por qué seguir viviendo en microvidas que se acaban al abrir los ojos?
Retomo el inicio y asumo que todos estan equivocados, que el mundo está mal hecho y que lo que yo creo es lo que debería ser. Me podrían tachar de egocentrista, pero ¿no es lo que todos pensamos en el fondo? Me provoca mucha gracia la forma en que la sociedad esconde muchos de sus más grandes vicios y cómo hay millones de secretos a voces sobre la verdadera naturaleza repugnante, egoísta, violenta, vil, posesiva y viciosa del ser humano. Ninguno de todos nosotros es bueno. Empezando porque el bien y el mal son inventos del hombre para manipular a otros hombres haciéndoles creer que algo que hacen está malo sólo porque no sigue la norma que algunos quieren: primer ejemplo. Pero asumiendo que los conceptos que se tienen de bien y mal son los correctos, nadie es bueno. Todos somos seres profundamente malvados, todos disfrutamos de las desgracias de los otros, nos reímos de sus tropiezos y nos alegramos infinitamente cuando logramos demostrarle a alguien que estaba equivocado.
Y entonces yo creo, aunque no tenga relación nada con nada (quién dice que los pensamientos deben tener orden lógico o cronológico) que tal vez yo soy el incorrecto. Puede ser que yo sea el que nací descompuesto y por eso parece que no calzo con el mundo. He llegado a creer que los demás son seres muy básicos y que muy pocos merecen decirse mis iguales. Por supuesto es una idea sumamente vanidosa, pero que se atreva alguien a decirme que no lo ha pensado también. No entiendo a la gente y quisiera hacerlo. Sé que no puedo y lo supero.
Hay algo que me entristece y es el pensar que si los amigos son aquellas personas más cercanas a nosotros, las que se supone que conoceremos mejor entre lo que se puede decir que se conoce a alguien; si múltiples veces me he decepcionado de todos los que llamo míos porque me han demostrado que son incapaces de corresponderme en la cercanía que yo creo que tenemos, entonces ¿será que nunca voy a poder conocer a nadie? ¿Será que por siempre estaré solo? Entonces, con esos miedos pienso que hay billones de personas allá afuera y que todas pueden llegar a ser mis mejores amigos. El problema es que en mí hay una maldita impotencia y nunca puedo hacer un amigo nuevo porque me da miedo y sufro al hacerlo. Cuando me topo con un extraño me bloqueo y sudo y me pongo nervioso. No soporto ver a nadie a los ojos porque siento que me ven. No soporto que me vea porque siento que me juzgan. No soporto irme de un lugar y que se queden los demás porque creo que hablan de mí. Y no soporto creer que tal vez de mí nadie habla porque no les importo.
Quisiera poder ser yo mismo plenamente, sin preocuparme por los demás, sin tener miedo de la gente. Siento que todos van a lastimarme y que no van a quererme, aunque yo me quiero mucho y creo que soy uno de los mejores si no el mejor. A veces me siento en medio de un hoyo lleno de cucarachas (los demás) que me caminan alrededor y me pican y me ensucian. A veces quisiera alejarme de todos y lo logro, pero cuando estoy allí me siento solo y quiero volver al hueco. Es un ciclo infinito (exceso de uso de esa palabra pero es que hay tantas cosas que lo son).
En resumen:
Hay algo mal y lo siento. No sé si soy yo o sin son todos los otros. Las probabilidades se las pueden insertar en donde les quepa porque si yo quiero creer que son los demás son ellos y punto. Necesito rodearme de los pocos que valen la pena, pero aunque hasta el momento estoy rodeado de muchos, son pocos los que de verdad deberían estar ahí. Si acaso he encontrado a uno. Aunque todos los demás digan que ese es el incorrecto, de nuevo, que las inserten donde quieran porque lo creo es y punto. Me alegro de la forma en que ha girado el mundo. Me pesa la forma en que pendulea el tiempo. Los cambios me ahogan, pero hay que aprender a nadar. Quisiera acercarme más a los que quiero, pero algo en mí me lo imposibilita. Quisiera buscar entre los demás si hay alguien que quepa en mi círculo, pero debo aprender a hacerlo porque aunque la gente lo crea, es muy difícil conocer gente nueva. Lo único que sé es que tengo que hacer algo y que no lo estoy haciendo. Si soy yo el que está chocho, tengo que encontrarme otros iguales para compartir la condena. Me quedan muchos años si no me atropella un bus, pero tengo que empezar ahora o si no va a ser muy tarde. Aunque me duela, debo despegarme de algunos y desecharlos en el reciclaje. Tal vez más tarde vuelvan a valer la pena. Y pronto intentaré encontrar a mis semejantes.
¿Será todo esto cierto o será pura hablada de mierda?
A como van las cosas parece que lo absurdo es lo sensato.
Pensar es un vicio y no sería yo el primero en morirme de eso, así que mejor lo comparto y que sea problema de otro.
Buen día y muchas gracias!
愚か者の天国
Hace 13 años.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario