Quizás a algunos les parezca que mis ideas pertenecen al camión de la basura. Otros pueden dejarse decir que un blog como éste es una estupidez porque, a la larga, no lo lee nadie. Yo, por mi lado, creo que da lo mismo. Si yo quisiera que alguien oyera lo que que yo quiero decir, me voy al Parque de los Ángeles y hago la de los predicadores, pero si escribo aquí es más para mí que para otros. Claro está, que si alguien lo lee y opina algo sobre ello, sería agradable que me lo dijera.
La verdad, no sé por qué comencé con esa introducción si de eso no es de lo que hoy vengo a hablarles (y sí, hablarles, porque hablar es comunicarse por medio de palabras y yo no veo que esto sea números). Ignoren el párrafo anterior y, si gustan, hasta éste. Es sólo que decidí no borrar nada de lo que escriba aquí y dejarlo tal cual. Pienso no editar nada y no corregir nada por más que sea un error (excepto que no se entienda el mensaje o que sea un typo), porque esto son pensamientos y los pensamientos no puede borrarse una vez pensados.
Lo que quería plantearles el día de hoy es una pregunta. ¿Será que toda la inseguridad que sufrimos nosotros los humanos es causada por la forma tan extraña en que venimos a términos con nosotros mismos? Para comenzar, el inicio primero de todos es el abandono. Un minuto pertenecemos a un testículo y a un ovario de dos personas, al otro, ya no somos más ellos sino que nos dejaron tirados por nuestra cuenta en una bolsa oscura y mojada, donde nos vemos obligados a mezclarnos el uno con el otro (las células, digo) y hacernos uno solo. Luego, comenzamos a partirnos y a hacernos una cosa rarísima que de pronto es un ser por sí mismo y, sin embargo, está pegado a otro por un cordón. Cuando salimos al mundo, de nuevo un abandono. Por más que nos quieran nuestros padres, hasta el hijo más mimado fue obligado por la naturaleza a salir del único lugar que ha conocido y entrar a otro donde lo único constante es el dolor, la tristeza, la soledad y la existencia del cambio. De ahí, es una carrera con la vida. Que se nos acaba el tiempo, que nos haceos viejos, que hay que hacer esto y aquello y que tengan cuidado co todo porque todo mata y destruye. ¡Cuidado con hacer algo sin permiso! ¡No le hable a extraños! ¡No juegue con eso porque se cae y se golpea! ¡Si se aleja mucho se lo roban y no vuelve a ver a mami! ¡La muerte es imposible de evadir, mami y papi algún día se van a morir! ¿Cuándo, mami? ¡Nadie sabe! Puede ser hoy a como puede ser en 100 años.
Luego, están los espejos. Nos obligan a creer que nosotros somos esos que están ahí y que se mueven al mismo tiempo que nosotros, pero la verdad es que nunca jamás podremos vernos a nosotros mismos. Nunca sabremos si nos están mintiendo los espejos y somos completamente diferentes. Se nos obliga a usar un cuerpo y a convivir con una consciencia que nos dice qué hacer y decir en todo momento y no hay nada que podamos hacer contra ello. Cuando de repente se nos mete la gana y le robamos el tiempo que dura un sueño a esa consciencia, cuando logramos escaparnos un momento y desvelar nuestro verdaderos sueños cuando la consciencia está dormida, nos despertamos y quedamos a medias. Ustedes nunca han visto los créditos finales de un sueño, se los aseguro.
Al final, cuando ya somos alguien definido, cuando aprendemos quién somos, y lo que queremos, se nos dice constantemente que está mal. Que hay que seguir un camino, que nuestras opciones son limitadas, que volar es imposible y que el que juega con fuego se quema, pero en tele vemos personas aladas y hombres que caminan sobre las brasas, no les parece una crueldad.
Y así, la gente se pregunta por qué somos inseguros. Y es que yo les prometo que no hay nadie que esté completamente feliz con lo que es. Por más que lo oculten, todos tienen inseguridades y miedos y todos temen al fracaso y a la soledad. No hay quien no haya alguna vez pensado que las relaciones humanas son tan frágiles como para que algún día nos despertemos y estemos solos en un mundo lleno de personas. No hay nadie que nunca haya dudado, aunque sea una fracción de picosegundo antes de dar un salto, y haya pensado "¿y si me caigo?".
Se nos obliga a andar por el mundo siendo personas que nunca nos presentaron y que tampoco nos preguntaron si nos caían bien o no. ¿Quién dice que tenemos que agradarnos a nosotros mismos? Pero hay que lidiar con ello, superarlo y aceptarse tal cual es uno.
La verdad, lectores, es que somos infinitamente solos. Vivimos esclavos de una colonia de neuronas absolutistas que nos gobiernan sin piedad y que, cuando no estamos de acuerdo con ellas, nos castigan con un montón de sentimientos que nos hacen daño. Y vivimos recluidos en una cárcel de células musculares, óseas y epiteliales que no nos dejan salir a ver el mundo. Pero la pregunta es, si todos sentimos lo mismo y padecemos los mismos males, ¿por qué nos los achacamos los unos a los otros y somos tan severos con los demás cuando deciden intentar ser ellos mismos e, inevitablemente, terminan errando? Nunca vamos a poder conocernos, nunca vamos a conocer a nadie y nunca vamos a saber lo que es el mundo, sin embargo, no hay razón para no seguirlo intentando.
"Tonight your ghost will ask my ghost who put these bodies between us" Metric - Calculation Theme
"I'm... the normal one" JJ - Skins s03e07 "JJ"
愚か者の天国
Hace 13 años.

5 comentarios:
una vez más me gusta mucho lo que hace.... es muy interesante, en varias ocasiosiones tambien me he preguntado, que tan condicionados estamos por una moral y una sociedad que no nos deja ver más que las apariencias, como menciona al final todos buscamos el no estar solos y el ser aceptados.... me gusta :D s2
Jum! Pues la verdad, a mí sí me parece que la apariencia es importante en cierto modo porque es lo único que tenemos para que los demás vean en nosotros. De hecho, en la entrada yo me refería a la forma en que nos percibimos a nosotros mismos, la forma en que los demás nos ven es otra historia. Pero qué dicha que le gustó
... la verda no se me hizo largo, amigo mio, ya que me senti como si estuviera hablando con ud..
Muchas veces he pensado en eso... los sentimientos, en especifico, es el tema que mas me intriga... y lle gue a la conclusion de que hay un patrone en todas esas cosas, los sentimientos, la vida, la muerte...
1- no los controlamos, de hecho ellos se auto generan... O.o
2- a pesar de sabemos que no podremos someterlos a nuestra voluntad, siempre lo intentamos
3- nos vencen por que no hay forma de combatirlos
4- y de nuevo sucumbimos...
... but life is good, anyway :)
ciertamente, estoy de acuerdo con que la apariencia importa, por supuesto que es vital.... sin embargo, vuelvo a mi cuestionamiento, de que tan importante es, como para no dejarnos ser felices....
Anyela, De acuerdo. Son temas muy intrigantes. Son misterios de la humanidad y de lo que ésta es, pero hacen la vida entretenida y frágil y, como dije antes, creo, si la vida no fuera frágil no sería tan emocionante.
Kimberly, la apariencia no es tan vital como para evitar que seamos felices, pero sí es un aspecto l que hay que darle impotancia. Como diría mi papá, ni tan cerca que queme el santo ni tan largo que no lo alumbre, todo hay que tnerlo con medida
Publicar un comentario